¿Cultura? Sí, gracias

Tristeza. Eso es lo que siento cada día al leer las noticias y no comprobar atisbo alguno de cambio en el país. Esta crisis en la que estamos sumidos representa una oportunidad única para modificar nuestras conciencias en lo que al sistema económico y productivo se refiere. Un cambio profundo, de raíz. Porque ésta, no es solamente  una crisis financiera. Es mucho más que eso. Es una crisis moral, ética e ideológica, una muerte del sistema actual y de todos los valores que lleva aparejados. Me entristece comprobar que no hemos aprendido de los errores pasados que han llevado a la situación actual. Vamos a repetir esos mismos fallos y volveremos a sumirnos en una situación parecida, sino peor, en los años venideros; y así, de forma cíclica en el tiempo hasta que, nunca mejor dicho, la “burbuja” explote y no haya remedio alguno.

Admitámoslo: el capitalismo más feroz ha muerto. Es el momento de dejar a un lado un modelo económico basado en la continua producción y consumo de bienes materiales de forma irracional e impulsar modelos sostenibles de crecimiento que garanticen el respeto por el medioambiente, la inclusión de los ciudadanos y un reparto equitativo de la riqueza, a la par de crear empleo y contribuir al desarrollo económico del país de forma estable.

La industria cultural, a través de actividades como el arte, el turismo, el ocio o la educación, es un ejemplo de motor alternativo sostenible de desarrollo e innovación económica Contrariamente a lo que muchos piensan sobre este sector, que está apenas valorado por ofrecer, mayoritariamente, bienes intangibles, el volumen de personas ocupadas en 2012 en el ocio en España fue de 452,7 millones, un 2,6% del empleo total del país, aportando al PIB un 2,8% en el 2009 (no se disponen de datos de años posteriores), a los que hay que sumar el 3,6% de aportación al PIB de aquellas actividades vinculadas con la propiedad intelectual, también en el 2009. Con cifras así resulta necesario el respaldo constante de los poderes gubernamentales de apoyo al sector a través de la aportación de subvenciones públicas, cuya labor es favorecer la incentivación y dinamismo del mismo. La cultura no es un gasto, es una inversión para el crecimiento económico del país, pero también para el crecimiento espiritual y emocional de la sociedad. Aunque una industria cultural fuerte no solo debe depender totalmente de las ayudas públicas sino que debe buscar otras vías nuevas de financiación basadas en la colaboración y la solidaridad grupal.

Una buena educación desde pequeños resulta imprescindible para la valoración de la cultura como elemento intrínsecamente unido al completo desarrollo integral de la persona y de ahí a motor de una economía sostenible y subordinada a las necesidades humanas, y no al revés, como están empeñados en hacernos creer.

Fuente: Anuario Estadísticas Culturales 2012 (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).

 

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2 pensamientos en “¿Cultura? Sí, gracias

  1. Estimada Ainara (si me lo permites)
    Podría suscribir tus palabras, si no todas, sí la mayoría al menos…solo un “pero”. Creo que efectivamente “todos estamos bastante tristes” y al decir todos me refiero al Conductor del autobús, a la Sra. de la limpieza, a tantos y tantos anónimos que nos rodeamos unos a otros…También creo que este “sistema se ha terminado”, agotado…ya no sirve (a ver quién va y lo cambia…)
    El “pero” viene justamente por la tristeza; por la nuestra. Aunque se me hace muy improbable el cambio (nos gusta demasiado consumir y tener cosas, lo necesitamos) quizás deberíamos empezar por nosotros mismos. Quizás nuestro pequeño grano de arena podría ser la primera sonrisa, la segunda…mientras llega la Cultura. Creo que como dices la cultura es fuente de crecimiento espiritual y emocional, por eso igual no dejan o no interesa que llegue…a tiempo; por eso creo que lo único que podemos hacer por ahora es ser positivos, esperanzados y despiertos…No sé qué puede pasar en el futuro pero, desde luego, si finalmente se produce el necesario cambio, será con la ilusión y la alegría de todos…por eso creo que no podemos permitirnos caer en el desánimo y en la tristeza, por muchos motivos que tengamos.
    Sed felices.

  2. Querido amigo:

    ¡Claro que nunca debemos perder las esperanzas! Básicamente porque, en gran medida, somos nosotros como ciudadanos los que tenemos la llave para ese cambio. Con nuestro granito de arena podemos hacer que el sistema actual cambie por uno más justo. La desesperanza no nos lleva a ningún sitio, solo desde un claro convencimiento de necesidad de cambio podemos mejorar y avanzar hacia una sociedad más sostenible y racional con sus propios ciudadanos, con el medio ambiente y sus recursos. La sociedad se exponía aquí como un ejemplo de motor económico de un país, pero hay otros muchos.
    Desde aquí os animo a todos a que cada día pongamos nuestro granito de arena comprando en pequeños comercios; adquiriendo productos locales y ecológicos; reduciendo, reciclando y reutilizando (las 3Rs); haciendo un uso responsable de los transportes y, en general, de todos los recursos.

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