El abanico autista

abanicosPor si acaso nos llega finalmente el calor, hablemos de abanicos: ¡¡Abanicos de colores!! Para airear qué es eso del espectro autista.

Cuando te mueves en foros especializados acabas pensando que los conceptos que se manejan en esos grupos son universales. Sin embargo, al tratar de explicar al profano qué es esto del autismo, se convierte en eso: en un espectro, pero de los que la Real Academia de la Lengua califica de fantasmagórico; no hay quien lo perciba.

Contaba yo a mi amigo Alberto cómo era esto de pasar de un Autismo de Kanner a un Síndrome de Asperger sin salir del espectro, y me decía mi interlocutor con cara de sorpresa:

A mí me suena como si me dijeras que el espectro de las afecciones del estómago van desde una gastritis a un cáncer fulminante.

Contando con que no hablábamos en términos médicos sino de comunicación, casi le daba la razón. Y pensando cómo explicárselo se me vino a la cabeza el símil del abanico: varillas independientes, que sin embargo comparten un país (según la RAE: papel, piel o tela que cubre la parte superior del varillaje del abanico).

En mis experiencias con personas autistas de diferente grado, incluyendo mi propia condición de persona asperger, he tenido la sensación de sentirme diferente y a la vez unido a mis compañeros TEA, incluso a los no verbales, como si un tejido común nos entrelazara.

Hace unas semanas en una de nuestras salidas culturales inclusivas tuvimos ocasión de compartir espacio personas TEA de muy diferentes capacidades y surgió una anécdota espontánea. Uno de nuestros más entrañables compañeros, autista no verbal, se cruzó con uno de los amigo del varillaje asperger (según la RAE: Conjunto de varillas de un utensilio, especialmente un abanico) con el que solo había coincidido en una ocasión. Casi violentamente se acercó a él y le abrazó levantándole del suelo. Le soltó y sin cruzar ni una mirada, se unió a su grupo y siguió su camino dejándonos a todos emocionados ante una demostración de afecto que nunca podrá comprenderse fuera del espectro.

Hoy me gustaría contaros qué hay en el país del abanico TEA. Hay lealtad, hay sinceridad, hay honestidad, hay amor y afecto incondicional. Hay valor para ser y para estar y para vivir de acuerdo a la propia condición, aun sin saber en qué consiste eso; para navegar a contraviento y para hacer todo eso casi sin palabras, sentándose junto al compañero y diciendo, estoy contigo, casi sin tocarle.

Personaje con abanico,  Manuel Valdés

Personaje con abanico, Manuel Valdés

Tras mi entusiasta exposición de personas, colores, abanicos, y valores, Alberto me miró con ojos transparentes y me dijo: ¿Sabes qué? Me gustaría pasar unos días en la mente de un asperger.

Yo no pude evitar sonreír recordando sus palabras de camino a casa.

Carmen Molina Villalba (Gestor Cultural, Presidenta de la Asociación Sinteno, Persona con Síndrome de Asperger)

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