El autismo como ceguera al contexto. Un día con Peter Vermeulen

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un seminario organizado por AETAPI (Asociación Española de Profesionales del Autismo), e impartido por Peter Vermeulen. He de confesar que antes del Congreso AETAPI de León en 2016, en el que tuve la oportunidad de participar en la Mesa de Mujeres TEA, no había oído hablar de la ceguera al contexto, que es una de las teorías que sostiene magistralmente Peter Vermeulen como característica del autismo, y que subyace bajo la variada suerte de manifestaciones de comportamientos externos, que son lo más conocido del autismo; y en base a los que se diagnostica y hacen las terapias.

Recuerdo que pensé : ‘Por fin, alguien lo ha descubierto, y lo está contando!’

Peter remite a Uta Frith como primera persona que habló del autismo como ceguera al contexto. Dado que yo no he estudiado en profundidad sus trabajos, me referiré a la experiencia de Vermeulen en la sede de Autisme Centraal, como referencia de caso de éxito en la aplicación de terapias y apoyo a personas autistas basadas en la comprensión e interpretación del individuo acerca del entorno que le rodea.

Como anécdota, diré que mucho antes de oír hablar de P.Vermeulen o Uta Frith, yo, de forma intuitiva, ya calificaba el autismo como una forma especial de ceguera. Recuerdo hace ya algunos años, cuando en medio de una crisis personal y una fuerte depresión caí en revisar toda mi vida en clave de relación con mi condición autista. Debí hacerlo comentando obsesivamente sobre el autismo porque un día mi hijo, a la sazón con 10 o 12 años de edad, me preguntó –mamá, qué es eso del autismo?- Creo que fue la primera vez que me vi en la necesidad de elaborar una definición del autismo en clave de diferencia y no de discapacidad, ya que no quería que mi hijo me percibiera como una persona con dificultades: al fin y al cabo, yo era su heroína.

  • El autismo es como una ceguera. ¿Recuerdas al abuelo?– mi padre quedó ciego a los setenta años y mi hijo fue uno de sus principales apoyos y compañía en su vejez – Bien, pues acuérdate de qué pasaba cuando el abuelo iba a un sitio nuevo y nadie le había explicado cómo era. A veces tropezaba y se hacía daño; otras veces tropezaba y rompía cosas sin querer. Eso es lo que les pasa a las personas autistas.
  • ¿Los autistas son ciegos? Insistía él.
  • Algo así. Lo que pasa es que lo que ellos no ven son las cosas que tienen que ver con los comportamientos sociales, con las relaciones entre las personas, con frases que parece que significan una cosa y luego es otra, o con personas que dicen una cosa ahora y otra diferente luego o que fingen o mienten. A veces hay palabras y comportamientos que significan una cosa en un sitio y otra en otro; o que están bien y se pueden hacer en un sitio y en otro no. Es todo un lío.
  • Para mí no. Yo sé de eso. Si quieres hago como con el abuelo, yo te ayudo.

Y creo que, sin ser muy conscientes de ello, lo tomamos al pie de la letra. A día de hoy yo le consulto sobre comportamientos sociales que no entiendo y el me corrige cuando me ‘pilla’ en público observando a una persona sin cumplir la regla de ‘no fijar la mirada inquisitivamente en el viajero de enfrente del tren’, por poner un ejemplo. En tiempos fue difícil. Ahora nos lo tomamos con humor porque mi momento vital me permite prescindir de algunas normas sociales, y porque otras muchas ya las he aprendido.

Volviendo al seminario de Peter Vermeulen, lo cierto es que debo decir que la teoría sobre la ceguera al contexto supone una revisión revolucionaria del autismo y todas sus estrategias terapeúticas. Parece que ya no se duda de que los autistas tienen teoría de la mente. De hecho los resultados de las pruebas comparadas con los neurotípicos arrojan cifras homogéneas de aciertos. Donde fallan es en su aplicación a la vida real. Igual sucede con lo relacionado con la función ejecutiva. Si a una persona autista le explicas en qué consiste la prueba, logrará pasarla con éxito. Esto es así, según Vermeulen, porque el entorno de, llamémosles así, laboratorio, se muestra estructurado, se dan pistas para alcanzar el resultado, se usan materiales acontextuales; mientras que la vida real es caótica, cambiante, con gente de verdad, con conductas espontáneas y no controladas; un escenario, en fin, dominado por el contexto.

La gente que tiene autismo piensa de un modo absoluto en un contexto relativo, y ese es el problema.

Hablaría con pasión sobre esta teoría ya que me parece acertadísima desde mi conciencia de persona autista; pero me quedaré en recomendar el libro de Peter Vermeulen ‘Autism as context blindness’, y en su definición de la ceguera de contexto como la ‘habilidad reducida para utilizar el contexto espontáneamente, y para dar significado a los estímulos, sobre todo los muy vagos, ambiguos, nuevos o abstractos’

Cito una de sus frases: ‘Lo que le cuesta a una persona autista es ver qué significa algo (una palabra, una frase, una imagen etc) en un determinado contexto’.

Vamos a cerrar con una sonrisa. Con la misma que abrió Peter Vermeulen su ponencia de León, recordándonos la película de Rainman, en la que Raymond Babbitt empezaba a cruzar una calle con el semáforo en verde y a mitad del cruce éste se ponía rojo. Nuestro protagonista se quedaba anclado en mitad de la avenida con el consiguiente jaleo de coches parados, claxons y gritos de los conductores. ¡Vaya!, parece que en este contexto ‘para’ significa ‘corre’. ¡Hombre!, me dirán, eso lo sabe cualquiera. Y entonces yo me enfadaré y diré, igual que un ciego sabe que el cielo es azul y los árboles verdes. Ante ese mismo semáforo, yo –que tengo una funcionalidad y experiencia del contexto mayor que nuestro amigo Babbitt- pienso: ‘el semáforo en rojo siempre significa para, pero en este mundo de neurotípicos tenemos que saltarnos constantemente las reglas!’

Les dejo con tres ideas para pensar:

1.- No se puede enseñar a un ciego a ver, pero se pueden hacer otras cosas para ayudarle.

2.- Si quieren apoyar a un autista empiecen por explicarle el contexto y después enséñenle cómo gestionarlo.

3.- Cuando haya que explicar un comportamiento, asócienlo a un contexto.

Gracias Peter. Yo me quedé con ganas de más.e de H

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3 pensamientos en “El autismo como ceguera al contexto. Un día con Peter Vermeulen

  1. Imprescindible reflexión, gracias y felicidades!
    Solamente un apunte sobre un detalle que me obsesiona personalmente, aunque creo que está relacionado y, además, tiene intención de contextualizar dicho detalle, rizando el rizo. Se trata de que, en mi percepción, quizá la necesidad de saltarse las reglas no sea exclusiva del mundo Nt: en un mundo neurodiverso los semáforos funcionarían igual, a falta de otro invento. En mi experiencia, las personas con TEA nos pasamos el tiempo intentando contextualizar y relativizar en cuanto nos damos cuenta (otra cosa es que lo consigamos…) En un grupo de personas con TEA se dan a veces unos diálogos de besugos de diploma, en que uno se puede dar cuenta más tarde de que cada cual creía que estaba hablando de lo mismo y es imposible saberlo, ni saber si el otro se ha dado cuenta también. Por eso entiendo que la flexibilidad es condición necesaria en el mundo humano, no sólo en el Nt.

    • De acuerdo contigo. La flexibilidad es imprescindible para la supervivencia. La diferencia es cómo la gestionamos, si de forma consciente o inconsciente. Para las personas TEA la flexibilidad, como la comprensión del contexto ha de hacerse de forma plenamente consciente. Peter hablaba del funcionamiento de la mente predictiva, que rueda de forma inconsciente en los NT y que permite por tanto comprender no solo el contexto sino hacer predicciones sobre lo que sucede y lo que no se ve. En los autistas esa mente predictiva no se activa de forma inconsciente sino que ha de responder a un proceso lógico de recuerdo y tratamiento de la información experiencial. Por eso requiere más recursos y más tiempo. Bueno, esto daría para un largo debata y algún que otro post. Un abrazo

  2. Imprescindible reflexión, gracias y felicidades!
    Solamente un apunte sobre un detalle que me obsesiona personalmente, aunque creo que está relacionado y, además, tiene intención de contextualizar dicho detalle, rizando el rizo. Se trata de que, en mi percepción, quizá la necesidad de saltarse las reglas no sea exclusiva del mundo Nt: en un mundo neurodiverso los semáforos funcionarían igual, a falta de otro invento. En mi experiencia, las personas con TEA nos pasamos el tiempo intentando contextualizar y relativizar en cuanto nos damos cuenta (otra cosa es que lo consigamos…) En un grupo de personas con TEA se dan a veces unos diálogos de besugos de diploma, en que uno se puede dar cuenta más tarde de que cada cual creía que estaba hablando de lo mismo y es imposible saberlo, ni saber si el otro se ha dado cuenta también. Por eso entiendo que la flexibilidad, también con las normas es condición necesaria en el mundo humano, no sólo en el Nt.

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